- ¿La flor de liz? -
Connor observaba incrédulo a su padre - papá ese hotel queda en medio de
la nada - Connor solía ser un poco exagerado, pero vivía en la ciudad
más grande del mundo, con tecnología de punta y una economía dura y fria
pero ciertamente llena de oportunidades cuando eres miembro de una
familia acaudalada como la familia "Berkley", y el hotel al que lo iban a
mandar, no estaba exactamente en una ciudad parecida, era una pequeña
ciudad pintoresca y pacífica, tenía mucha visita turística, pero para
Connor sólo era un lugar que no podría disfrutar, era aburrido,
solitario ¿qué podría encontrar en ese lugar que lo entretuviera un
poco? Bueno, ya se lo pueden imaginar, el chico no quiere ir, su padre
lo obliga, si quieren realmente saber por qué, tendrán que esperar... un
poco más... está bien, está bien, se los digo, Connor sobregiró una
tarjeta de crédito para hacer una fiesta en su "penthouse" (es un piso
entero de un edificio), y bueno, ya se imaginaran cuando llego el estado
de cuenta a manos de su padre, entonces decidió que tendría que
pagarlo, pero como es el mayor de sus hijos decidió dejarlo a cargo del
hotel, no es temporada alta y podrá acostumbrarse al ambiente laboral,
si... claro... como si eso pudiera pasar, todos saben que los niños
ricos son ¡incorregibles!, y por dios, lo mandaron a dirigir un hotel,
¡¿como castigo?!, me va a dar una crisis nerviosa, como es posible que
yo trabaje todos los días partiendome la espalda y este niño hijo de
papi es es gerente de la noche a la mañana, de un hotel hermoso lleno de
un personal que tiene tiempo conociéndose, son como una familia, y este
niño berrinchudo, ¡va a llegar a arruinarlo todo!
Bueno, ahora que me he
desahogado un poco (lo siento...), les contaré lo interesante, Connor es
hijo de una familia adinerada como les comenté, tiene dos hermanastros
más chicos, considerablemente más chicos, el teniendo 25 años, estudiado
en "administración", no puede competir en inteligencia con hermanos
Lexus, de 14 años, y Sonia, de 12, son unos genios malévolos que hacen
la vida imposible de cualquier mayordomo y niñera que han tenido, pero a
ellos llegaremos después, el día que Connor iba a salir a su nuevo
"trabajo", sus hermanos no paraban de burlarse de él, Connor siempre
intento verse maduro e ignorarlos, pero en esa ocasión se sentía
realmente humillado, tomó sus maletas y se fue sin dejar de refunfuñar
todo el camino.
- "Tienes que demostrar
que vales algo, no puedes gastar sin medida"- Connor arremedaba a su
padre mientras viajaba... pff, que infantil... pero al llegar su mente
se disipo un poco, la vista lejana era hermosa, siempre impresionaba, y
Connor no era la excepcción, había una tonalidad muy variada de colores,
a diferencia del frío color del acero en la ciudad, tenía lo necesario,
una pequeña playa, un clima muy tranquilo y disfrutable, y la gente era
maravillosa, pero eso no le importaba a Connor, la vista de la ciudad
lo impresionó, realmente se dio cuenta que jamás había observado la
ciudad en las pocas veces que había viajado con sus padres.
Al llegar el gerente
actual del hotel lo recibió, era un hombre mayor, Gustavo, su cabello
plateado pero corto, no había indicios de calvicie a pesar de la edad, y
una amable sonrisa que se dibujaba en sus labios - bienvenido Connor -
extiende sus brazos para abrazar al joven que le regresa el abrazo un
poco incómodo pero a la vez agradecido, Gustavo había sido un amigo de
su familia desde hacia mucho tiempo, de hecho era un empleado cercano de
su padre, nunca entendió porque lo habia mandado ha esa ciudad tan
alejada de los lujos de los hoteles de cinco estrellas de la mayoría de
los demás hoteles de su familia - Hola Gustavo - respondió con un
respeto que no mostraba por casi nadie fuera de su padre, nunca lo
visitaban en ese hotel pero Gustavo constantemente viajaba a la ciudad a
visitar a su padre, Connor siempre supuso que por motivos de trabajo,
aunque en ese momento lo empezaba a dudar, la sonrisa serena del viejo
lo hizo considerar la opción de que estuviera en esa ciudad por culpa de
Gustavo - ven te llevaré al hotel, se que es tu primer día pero tendrás
que presentarte con el personal, siempre es importante conocer a los
nuevos miembros de la familia - Gustavo lo guió hasta el auto casi sin
dejarlo hablar, Connor sólo lo veía con media sonrisa y un aura de
derrota y depresión que invadía su alrededor, un poco más y podías ver
la nube de lluvia sobre él, era realmente lamentable.
- Gustavo -
- ¿Si? -
- ¿Tu le sugeriste a mi padre que me mandara aquí? -
- Así es... - Connor
miró sorprendido al viejo, era un cinismo increible el aceptar su
complicidad en el castigo, pero por la expresión en su rostro parecía
que Gustavo sentía más satisfacción que morbo en ese momento, como si en
realidad Gustavo estuviera esperando en Connor a un héroe más que a un
"aprendiz".
- ¿Es que me quieren dar
un verdadero escarmiento? - Connor replicó con un tono cercano a la
frustración - para nada - Gustavo sólo miraba e camino, la ciudad era
demasiado tranquila, Connor empezaba a sentir que tardaban una
eternidad, sentía que llegaría mucho más rápido a pie - tu padre me
contó el asunto de la tarjeta, y, su idea era enviarte a uno de sus
hoteles más grandes como botones - Gustavo rió un poco al imaginarse esa
idea, Connor sintió un poco de confusión, estar en un hotel grande era
lo que el hubiera preferido - yo lo convencí de enviarte aquí mejor -
Connor sonrió levemente, Gustavo era alguien pacífico y benevolente - mi
padre dijo que sería cogerente contigo, supongo que te debo un favor,
con el sueldo de botones nunca acabaría de pagar mi deuda - Gustavo
aguantó una risa casi traviesa y miró de reojo al chico - el hotel al
que te iba a enviar era el Moon Night - Connor aún confundido por la
risa del viejo reconoció el hotel que dijo de inmediato, era el más
famoso y caro de la cadena de su familia - y ¿qué es tan gracioso al
respecto? -
- Bueno - Gustavo en
realidad sentía una pena y ternura por Connor increible - sabes que ese
Hotel es concurrido por los clientes más adinerados del lugar, un
botones puede ganar hasta tres veces mi sueldo de una semana en un sólo
día debido a las propinas - Connor abre aplios sus ojos sorprendido,
había una diferencia descomunal entre esos dos lugares - aquí ganamos
bien, los empleados ganan suficiente para vivir dignamente y nosotros
como gerentes, tenemos un buen poder adquisitivo para vivir con los
lujos que la ciudad puede ofrecer, aunque no son tantos - Gustavo reía
como si contara un chiste tremendamente gracioso - ¿cuánto tardaré en
juntar lo que necesito? - Connor se toma la cabeza con sus manos
frustrado, ¿por qué, por qué lo habian mandado ahí? Yo tambié me
pregunto lo mismo, Gustavo parece tener la respuesta pero aunque lo
obligara, no me la daría... lo único que hace es sonreir y mirar a
Connor mientras se estaciona frente al hotel - si ahorras tu sueldo
entero, tal vez unos cinco años - ¡¿Cinco años?! eso es mucho tiempo,
¡¿el hotel tendrá que soportar a este mimado tanto tiempo?! Vaya, eso ni
yo me lo esperaba... en fín, el chico toma sus maletas, siente unas
ganas inmensas de salir corriendo, pero a dónde iría, no tiene un lugar
al cual correr, esta perdido y se siente desauciado, observa atento el
que será su hogar los próximos cinco años al parecer, y decide a entrar,
dejando a Gustavo atrás ya que se entretuvo con un botones.
- Buen día, bienvenido al Flor de Liz, ¿cómo podemos asistirte hoy?... -
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